Creo que después de cierta cantidad de películas vistas, podemos distinguir fácilmente una película destinada al público femenino, donde la protagonista sufre cerca de 90 minutos en pantalla buscando la felicidad verdadera, para encontrarla al final (y en ocasiones, de forma trágica), para satisfacción de las espectadoras, y las compañías que venden pañuelos faciales.
Steven Dutch escribió este artículo, donde hace una crítica mordaz a tres películas: El paciente inglés, Los puentes de Madison, y Sintonía de Amor. Después de destrozar las tramas poco plausibles de estas obras, el autor concluye que la búsqueda de la felicidad descrita en estas películas es superficial, y que muestra la obsesión de nuestra sociedad de mostrar que los sentimientos son superiores a la razón; esta obstinación no solamente se refleja en el desprecio por lo intelectual, sino en verdaderas tragedias (Beirut, Belfast, Belgrado), donde la gente desoye razones y sólo deja fluir sus sentimientos.
¿Qué opinan nuestras contadas lectoras? ¿Poca sensatez y demasiados sentimientos?
Saludos